Una máquina alimenta perros y gatos callejeros cada vez que reciclas una botella

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Como oyes, una empresa turca a creado una máquina que dispensa pienso para alimentar perros y gatos callejeros cada vez que introduces una botellas de plástico para reciclar.

 

TODAS LAS CIUDADES DEL MUNDO DEBERÍAN TENER UNA DE ESTAS MÁQUINAS

Si eres emprendedor y además quieres ayudar a los demás, puedes ir tomando nota 😉

 

 

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#Darky Krampus Se acerca la navidad, tiempo de felicidad y regocijo donde los niños se divierten haciendo su lista de regalos y cantando canciones mientras comen leches y galletas, como podéis ver una imagen bastante agradable de la navidad. Pero a veces hay algo más acechando durante las noches navideñas, algo que se arrastra, hambriento de almas y que no cesará en su búsqueda para saciarse. Sí, la historia, mito o leyenda de hoy viene de épocas muy remotas y hoy os la voy a contar para que veáis que en estas fechas también merodean criaturas del infierno. En el siglo XI, en la navidad alemana se llevaba a cabo el culto a San Nicolás, lo que hoy en día se conoce como Papa Noel, éste premiaba a los niños buenos con multitud de regalos con los que la navidad se convertía en la mejor época del año, pero San Nicolás no viajaba solo. Con él viaja una criatura dantesca, con cuernos, pezuñas, cuerpo cubierto de pelo y una larga lengua, en su espalda llevaba un sucio saco y en una de sus manos una campanilla que hacía sonar a su paso por las calles oscuras. Su nombre era Krampus, un ser demoníaco que se encargaba de todo lo contrario que su compañero de viaje, castigar terroríficamente a los niños que se habían portado mal. La noche del 5 al 6 de Diciembre, comienza su macabro recorrido por las vacías calles, merodeando y eligiendo a aquellos niños que debían sufrir su castigo, vagaba con una sucia campanilla que hacía sonar a su paso para que los niños temblaran de horror, pues algunos de ellos acabarían en el saco del Krampus. Tras haber elegido a sus víctimas, el día de navidad vuelve a hacer sonar su campana de madrugada, anunciando a los niños su horrible final, las casas están cerradas, las ventanas tapiadas, pero el Krampus nunca se detendrá ante su cometido. Una a una entra en las habitaciones de los desdichados niños, arrancándolos de sus confortables camas y azotándolos repetidamente con las ramas que lleva en su otra mano. De nada sirve gritar ante esta terrorífica figura, los niños se aferran a sus camas, gritan y lloran, pero el Krampus les mete en su mugriento saco y sigue a por el siguiente niño. Así toda la noche de navidad, hasta que al fin termina su cometido y se los lleva a las entrañas del infierno donde serán brutalmente torturados y devorados por el Krampus. Su larga y rojiza lengua al fin podrá probar la carne de aquellos niños que se habían portado mal y con cada bocado, el Krampus se hacía más fuerte en su ira. Hay leyendas que cuentan, que para librarse del Krampus hay que enmendar los errores cometidos y poner muchas velas encendidas en las ventanas de las casas donde vivan niños, se cree que así pasará de largo. Bueno ¿Qué creéis? ¿Hombre del saco de la antigüedad? ¿Ser mitológico inventado para que los niños se porten bien? ¿O es algo que de verdad devoraba almas en el infierno de aquellos niños que no merecían regalos? No lo sabemos, pero recordad una cosa, no olvidéis portaros bien, pues el Krampus puede aparecer la madrugada de navidad para castigaros y llevaros al infierno. Darkyness Verona

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